Bitácora día uno.
La preparación.
La vista es envidiable, a pesar del viento que casi no deja manejar en linea recta, el cielo semi despejado nos bendice con muchos claros y arcoiris, el Estrecho de Magallanes a mi derecha, turbado, nos manda un mensaje, nos dice que nos cuidemos, que las cosas no serán fáciles, que si no desafiamos sus fuerzas lo disfrutaremos y nos mezclaremos en la naturaleza enriqueciéndonos con su inmensa energía.
Pero, por contraparte, el ambiente esta tenso, a pesar del buen humor, el impecable estado de ánimo, con solo dos horas de sueño de todos y cada uno de los que conforman el equipo organizador coordinador, y la felicidad por la proximidad de solo horas a la partida, la ansiedad se puede saborear debido a presiones de ultimo minuto para un balazo de inicio limpio a la competencia.
Se necesitan mover mas de dos toneladas en comida, mas de tres en equipos para los competidores, no puede fallar ningún proveedor de servicios que con meses de anticipación se llevan coordinando. Ni siquiera mencionar el transporte que entre camionetas, helicópteros, barcos y demás forman parte imprescindible dentro de la logística. Y aunque nos encanta hacer deportes outdoors en condiciones extremas, empapados, con el peor clima, necesitamos suerte con el tiempo solo hasta el punto de hacer posible el desarrollo de las distintas disciplinas en sus respectivas secciones dentro del trayecto.
Son muchas variables que se deben coordinar para hacer de esta carrera un éxito y a todo ello debemos sumarle el desempeño de todos los competidores para lograr terminar la carrera sin accidentes. Entonces si la racha continua a favor se podrá estar en lugar de perseguir el primer puesto, claro, con estricta convicción, una clara estrategia y una limpia e inteligente ejecución.
Amigos, mi nombre es Jose Ignacio, pero Ustedes me pueden decir Cote y me encuentro al fin del mundo participando de esta espectacular aventura. Las habilidades de todos los participantes son muchas, todos reunimos las cualidades y ese poco mas de demencia para encontrarnos en estos lugares perdidos en el tiempo, probando nuestros limites, compitiendo por honor y algunos por un gran trozo grabado de vidrio.
Quiero terminar estas lineas con un caluroso saludo a todos aquellos que dan esa milla extra en post de hacer algo mejor en nuestro País y nuestra sociedad, a Theresa y siempre a mis padres por su apoyo incondicional y por supuesto a ustedes futuros viajeros de Patagonia, donde quiera que estén.