Bitácora día 7.

La meta.

 

He seguido al equipo español todo el día, desde muy temprano en la mañana al salir en Kayac. Uno de ellos tuvo un problema, el timón estaba roto y han tenido que esperar en la partida. La instrucción era que todos saldrían juntos de la bahía para enfrentar esa difícil tarea en grupo y una vez fuera darían la partida. Nadie los esperó y se quedaron muy atrás. Tampoco nadie entendía porque se habían retrasado, hasta el punto que se rumoreaba quedarían descalificados por estar separados mas de 200 metros integrantes del mismo equipo.


Atravesamos el canal, el día comenzó muy feo, pero de a poco el sol intentaba ayudarnos con un par de rayos en el camino. Un frío, un viento y el agua tan helada que a pesar de los tecnológicos trajes, la hipotermia merodeaba los alrededores. Los españoles fueron remolcados hasta el punto de ser compensados, pero al tratar de soltar la cuerda de remolque, la lancha hace un giro y los vuelca en el agua. ¡Que impotencia sintieron! Rabia y hasta lágrimas se veían por el daño que les hicieron. Las olas eran grandes, lo que dificultaba mucho poder arreglárselas por su cuenta, por ello fueron penalizados con 6 horas. Ese terrible suceso provocaba un giro inesperado, ya que su tiempo llego al mismo nivel de los otros equipos y debían correr por las montañas para lograr nuevamente su segundo lugar.


La mujer integrante Uxue llevaba herida varios días en la rodilla por caer en una roca y sus compañeros tuvieron que suturarla, por lo que estaba compitiendo con puntos. Corría igual que el resto. A estas alturas todos tenemos heridas y lesiones pero nunca a pesar de su dolor dejo de ir a la velocidad de sus compañeros, a ratos lloraba y lagrimas de dolor recorrían su cara y se transformo en un símbolo de logro, de sacrificio, un modelo de cuando se quiere lograr algo no hay nada en ti que te lo impida.


Luego de varias horas llegamos de Yendegaia a Wulaia. En una transferencia rápida, se dejan los kayacs y se continua en trekking, a través de las montañas, hacia el ultimo check point, la meta. Ya habían llegado los ingleses el día anterior y ningún otro equipo podía hacerlo, ya que la salida de kayac es solo a primera hora en la mañana, por motivos de seguridad.


Partimos a paso rápido montaña arriba, nos pisaban los talones los alemanes y los suizos iban 15 minutos adelante, el equipo germano cambia su ruta y nos quedamos solos rumbo a un denso bosque. La desesperación e impotencia de Uxue no tarda mucho en brotar y sus compañeros con casi 2 años en alianza, la acogen, comprenden y motivan para salir de ese mal estado psicológico. ¡Muy bien preparados! no tan solo físicamente, sino técnica, mentalmente y como grupo.


El navegador Urzti, su trabajo indescriptible, con un GPS integrado en su cabeza nos dirige al resto de su equipo, a Mike Kloser y a mi entre lagunas, represas de castores y heladas cumbres nevadas, durante casi 30 Kms.


En el camino vemos a los Estadounidenses, unos minutos después nos ven ellos y se dirigen donde estamos, la carrera se hace aún mas interesante. Comenzamos a correr por la delantera, pero ahí es cuando debemos saber cuales son los activos y pasivos del grupo. Podíamos correr, pero no le ganaríamos a un equipo que solo tenia lesiones leves, nuestra gran fortaleza era la asertiva navegación de Urtzi y el liderazgo y paso de Jon Ander por lo que paramos, tomamos el mapa y comenzamos a cambiar el rumbo poco a poco, nosotros a paso firme y los americanos corriendo llegábamos una y otra vez al mismo punto, luego comenzamos a dejarlos atrás cada vez mas lejos, hasta que notaron que debían seguirnos, por lo que corrieron con muchas fuerzas hasta alcanzarnos por ultima vez. Andaban con Mike, un Profesional con varios oros olímpicos en distintas disciplinas y de todas formas no pudieron mejorar las directrices de nuestro navegador.


No sacaron mas su mapa, cuando nosotros parábamos, ellos justo también tenían que parar y con esa falta de humildad latente en la mayoría de los americanos no se quisieron mezclar, crear algo de camaradería o siquiera al final de la carrera agradecer el trabajo hecho. Incluso me acerco a uno de ellos a decir que seria muy honorable si trabajasen en conjunto y llegasen en un solo grupo y me respondió que no le interesaba, a penas llegaran a un camino demarcado o pudiesen ver la meta correrían a ella. Es una competencia y supongo que está bien, pero hay cosas que en mi parecer valen mas que unos minutos mas o menos.


Fue emocionante, la noche cayó, avanzábamos sin parar, atravesábamos un bosque tan oscuro como la boca de un lobo y a pesar de caer en fosos de barro que nos sumergían y succionaban hasta la cintura, sorteamos el camino ayudándonos unos a otros, hasta llegar al punto de avistar la meta. La adrenalina, el saber que quedaba tan poco para terminar nos daba el ultimo impulso para trotar al final.


Que experiencia, podría extenderme páginas en explicarles lo que sentíamos en ese momento, un orgullo inimaginable, habíamos vencido nuestras propias limitaciones y miedos. Apuntamos alto y logramos con creces nuestros objetivos.

Con esto confirmabamos una vez mas nuestra convicción respecto de participar en un evento como este. Donde la mayoría ve solo un primer síntoma de demencia, nosotros vemos y sabemos que afirma y da la capacidad de alcanzar lo que desees, ya que entiendes que el elemento determinante no esta en los músculos, ni en terceras partes, sino en la cabeza. Es la capacidad mental la que alimenta nuestro cuerpo y espíritu en circunstancias extremas, es esa fuerza interior la que nos llevó a terminar la carrera, es tener convicción en ti mismo, en tus fortalezas por sobre tus debilidades, en tu sabiduría. Es entender cuanto amor entregas día a día a eso que haces. Y con esa conciencia te haces acreedor de un título que no te lo dará ningún centro de estudio, que no lo harás tuyo a través de ni un libro o podcast, harás tuyo el trabajo en equipo, la perseverancia, la inspiración, la constancia, el compañerismo, el sacrificio, la confianza y todas esas características que definen a un líder, que definen a un ganador y no uno cualquiera, al ganador en la vida.


Me despido con un abrazo gigante a todos ustedes recordándoles que pueden lograr grandes metas, despierten esa búsqueda interna por alcanzar cosas mas grandes que nosotros y dejen de lado esas cosas que nos destruyen como hombres, esas cosas tan fáciles de enamorarse, esas cosas mundanas que muchas veces buscamos como un fin equivocadamente.


Continuo mi trabajo y los espero aquí en Patagonia, para tu próxima aventura.