Bitácora día 5.
En busqueda del check point
Bitácora día 5.
En busqueda del check point
¡Que buen día! a esta hora casi no puedo mover las piernas, lo único que puedo pensar es en dormir, son las 2:00 de la mañana y mañana partimos a Puerto Williams, hemos estado todo el día desde la amanecida en pie entremedio de las montañas en un trekking espectacular mas de 34 kilómetros ida y vuelta en el cual llegamos al mar, al extremo sur del Seno Almirantazgo. Nos encontramos con el equipo canadiense que estaba perdido y por dos horas exploramos toda el área subiendo y bajando consecutivamente las montañas para avistar el check point que nos llevaría al otro lado del Rio Azopardo.
Con el agua hasta la cintura y la corriente a nuestro favor el río nos empujaba a seguir conociendo su faldeo, vestido de altos arboles que tupidos forman distintos grupos de pequeños bosques, por supuesto aceptamos la invitación y se transformo en una experiencia inolvidable.
Estoy muy cansado, la conexión a internet satelital está funcionando y es muy raro por lo que debo apurarme en traspasar las experiencias de hoy o perderé la oportunidad de enviarles esta carta. Buenas noticias, los dos equipos chilenos están ¡aún en carrera! pero el equipo de los militares estuvo a punto de ser descalificado por sus demoras en llegar a los check points. Esperemos que este sea el primer año en que los chilenos terminemos la carrera, por lo que enviemos la mejor de las energías y fuerzas, para que en los momentos de flaqueza saquen la garra característica de nuestro País.
A todo esto les adelanto, el próximo año entraré a la competencia con el primer equipo chileno que finalice y se lleve el primer puesto. Los equipos deben ser mixtos por reglamento, por lo que estoy en búsqueda de compañeros y compañeras. Ya tengo los patrocinadores, solo faltan las personas preparadas y con ese tornillo un poco suelto para querer entrar. Tengo algunos nombres pensados, pero recibo... en realidad ¡pido! sugerencias.
Bueno, les cuento también, que unos de los compañeros de trekking tuvo una crisis de pánico al momento que nos enfrentamos a un gran precipicio y lo asistimos en todo lo posible y lo he llevado cargando casi un kilometro cuesta arriba hasta que fue capaz de nuevo de poder pararse relativamente bien. Luego de eso, en el camino de regreso ayudamos a un camarógrafo de alrededor de 50 años, ya que no fue capaz de regresar por el trail. Todo lo hicimos con un placer que no se lo imaginan, el poder ayudar a otro es algo que creo define la realidad de mi vocación y ayudarlo en circunstancias como esas, no tiene nombre.
Padre, Madre, Hermano, Philip, Cris, amigos, no los he podido contactar pero les quiero enviar un abrazo gigantesco y siempre agradecer por estar ahí, ayudándome.